Ser árbitro es muy difícil,
pero si los que formamos parte del fútbol, en vez de ayudarle les ponemos las
cosas más difícil… mucho peor.
Ser árbitro es muy difícil, porque
tienen que decidir en décimas de segundo lo que nosotros desde casa tras
varias repeticiones no tenemos claro. Además cuando el resultado es
adverso o ha habido alguna jugada suele ser el centro de las iras de
aficionados, jugadores, entrenadores, directivos etc.
El árbitro Peruano ha mejorado mucho
en los últimos 15 años, sobre todo con la profesionalización, ahora todos los
árbitros de primera división pueden vivir del arbitraje, cuando antes debían
compaginarlo con otra profesión. Quizá echo en falta ciertas cosas, por
ejemplo, que sean más dialogantes, que dejen jugar, que no paren mucho el
juego.
Y sobre todo una cosa que creo
mejoraría su visión sobre ellos por parte de los aficionados, es la de poder
dar su opinión tras los partidos, reconocer públicamente que se han equivocado,
explicar por qué ha pitado una u otra cosa en acciones que muchos aficionados
no entienden por qué de esa decisión y están equivocados.
Hablar tras los partidos siendo más
accesibles, acercaría la figura del árbitro al aficionado. Soy de los que
piensa que la prohibición de hacer declaraciones les perjudica más que les
beneficia.
Nos vamos a centrar en el arbitraje
en el fútbol base, donde el árbitro debe hablar mucho con los niños, tener
tacto en ciertas decisiones, e incluso a veces debe corregirles para que
conozcan ciertas reglas que desconocen.
En los más de 6 años que llevo
entrenando en estas categorías he hablado con árbitros, con entrenadores de
otros equipos, con gente vinculada al fútbol base, y casi todos estamos de
acuerdo en que el arbitraje en el fútbol base tiene un problema significativo: La
falta de formación.
Hay una falta notable de gente que
quiera ser árbitro, y esto hace que manden a pitar a jóvenes con muy
pocas horas de formación. Son muchos los que se animan a pitar por los soles
que van a ganar pitando algún partido los fines de semana, muchos de estos no
tienen ningún interés, solo quieren terminar de pitar, cobrar e irse a casa.
Pero viendo los fines de semana tras
fin de semana partidos de fútbol base, uno entiende el porqué de la escasez de
árbitros. El comportamiento de muchos padres e incluso entrenadores (olvidan
que son formadores) hacia los árbitros que en la mayoría de los casos,
por edad podrían ser sus hijos es lamentable. Sin olvidar los casos de agresión
por parte de espectadores, padres, aficionados, jugadores etc. Que
desgraciadamente aunque cada vez menos, se siguen produciendo. Quizá serie
bueno que se fomentara cada cierto tiempo, que entrenadores de estas categorías
se pusieran un día en el lugar del árbitro, dirigiendo un partido. O que estas
iniciativas se promovieran en las escuelas de fútbol haciendo participe a los
padres, para que ocuparan el lugar del árbitro al que critican en el mejor de
los casos, cada fin de semana. Con estas medidas se darían cuenta de lo difícil
que es acertar un fuera de juego en décimas de segundo, con el agravante de no
tener linieres, o como decidir si el balón entro o no tras dar en el larguero,
si ha sido mano dentro del área o fuera etc.
Como hemos dicho al principio ser
árbitro es muy difícil, pero si los que formamos parte del fútbol, en vez de
ayudarle les ponemos las cosas más difícil… mucho peor.
Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú
Región Arequipa.
Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú
Región Arequipa.

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