miércoles, 15 de abril de 2015

EL CÓDIGO DEL JUEGO LIMPIO

LAS 10 REGLAS DE ORO DE LA FIFA


El Código FAIR PLAY de la FIFA abraza todos los principios deportivos, morales y éticos que defiende la FIFA, y por los cuales continuará luchando en el futuro, independiente-mente de las influencias y presiones que pueda afrontar. Las diez reglas de oro no sólo sirven de credo a la FIFA como órgano rector del fútbol mundial, sino que también refuerzan el sentido de fraternidad y cooperación entre los miembros de la familia universal del fútbol.


1. Juega limpio
La victoria pierde su valor si no se conquista de forma honesta y justa. Engañar es fácil, pero no aporta nada. Para jugar limpio se necesita coraje y carácter. Esto brinda una mayor satisfacción. El juego limpio tiene su recompensa, incluso si se pierde el partido. Quien juega lealmente gana el respeto de los demás, quien engaña, sólo el desprecio. Recuerda: es sólo un juego. Y los juegos no tienen sentido si no se juega limpio.


2. Juega a ganar, pero acepta la derrota con dignidad
Cualquier partido tiene por finalidad la victoria. Nunca comiences a jugar con la intención de perder. Quien no juega a ganar embauca al adversario, defrauda al espectador y se engaña a sí mismo. Nunca te rindas ante adversarios fuertes, pero tampoco cedas ante los débiles. Es un insulto para cualquier adversario jugar sin poner todo el empeño en el partido. Juega a ganar hasta que suene el pitido final. Nadie es invencible. A veces se gana, a veces se pierde. Aprende a perder con una sonrisa. No busques excusas. Las razones genuinas hablan por sí mismas. Felicita de buena fe a los ganadores. No culpes al árbitro o a cualquier otra persona. Proponte hacerlo mejor la próxima vez. La afición respeta más a los buenos perdedores que a los malos ganadores.


3. Acata las Reglas de Juego
Todos los juegos necesitan reglas que los guíen. Sin reglas, reinaría el caos. Las reglas del fútbol son sencillas y fáciles de aprender. Esfuérzate por entenderlas para que comprendas mejor el juego. Así serás un mejor jugador. También es importante entender el espíritu de las reglas. Las reglas fueron concebidas para que el juego sea divertido cuando se juega y cuando se disfruta. Si acatas las reglas, disfrutarás más del juego.


4. Respeta a los adversarios, a los compañeros, a los árbitros, a los oficiales y a los espectadores.
Fair play significa respeto. El respeto forma parte del juego. Sin adversarios no hay partido. Los rivales tienen los mismos derechos que tú tienes, incluido el derecho a ser respetados Tus compañeros son tus colegas. Tú formas parte de un equipo en el que todos los miembros son iguales. Los árbitros están en el campo para mantener el orden y el juego limpio. Acepta siempre sus decisiones sin alegar y ayúdalos a que el partido pueda disfrutarse aún más. Los oficiales de ambos equipos también forman parte del juego y por tanto hay que respetarlos. Los espectadores crean el ambiente. Ellos desean ver un partido en el que se juegue limpio, pero también deben comportarse deportiva-mente.


5. Promueve los intereses del fútbol
El fútbol es el deporte universal por excelencia. No obstante, necesita de tu ayuda para seguir siendo el número uno. Pon en primer plano los intereses futbolísticos. Reflexiona si tus acciones pueden afectar la imagen de nuestro deporte. Difunde los aspectos positivos del fútbol, anima a los demás a participar limpiamente en todos los aspectos del juego, ayúdales a disfrutar tanto como tú lo haces. Conviértete en un embajador del juego.


6. Honra a quienes defienden la buena reputación del fútbol
La buena reputación del fútbol ha sobrevivido porque la mayoría de las personas que lo quieren es honesta y justa. A veces alguien hace algo excepcional digno de nuestro reconocimiento, a esta persona deberá honrársele y hacer público su buen ejemplo para alentar a otros a actuar de igual manera. Promueve la buena imagen del fútbol dando a conocer sus mejores acciones.


7. Rechaza la corrupción, las drogas, el racismo, la violencia, las apuestas y otros males que representan una amenaza para nuestro deporte
La enorme popularidad del fútbol lo convierte en presa fácil de los intereses ajenos al juego. Mantente alerta y rechaza las tentaciones de utilizar drogas o engañar a los demás. Las drogas no tienen cabida en el fútbol, ni en ningún otro deporte, ni en nuestra sociedad. Rechaza las drogas. Ayuda a eliminar el racismo y la intolerancia en el fútbol. Trata a todos los jugadores y a toda persona con equidad, sin hacer distinciones de color, raza u origen. No toleres de ninguna manera las apuestas en los partidos en que tú participes. Esto afecta negativamente tu habilidad y crea un conflicto de intereses. Demuestra que el fútbol y su afición no desean ser víctimas de la violencia. El fútbol es un deporte y el deporte es símbolo de la paz.


8. Ayuda a otros a no ceder ante instigaciones de corrupción
Si ves que se insta a compañeros o a otras personas a engañar de alguna manera, ofrece tu ayuda. No dudes en ningún momento en brindar apoyo y fuerza para resistir. Recuérdales el compromiso con sus compañeros y con la buena imagen del fútbol. Forma un bloque solidario, como una buena defensa sobre el terreno de juego.


9. Denuncia a quienes intentan desacreditar nuestro deporte
Si estás seguro de que alguien fomenta el engaño, no dudes en denunciarlo. Es preferible mostrar al mundo su verdadera cara y expulsarlo del juego antes de que haga más daño. A menudo es necesario más valor para denunciar lo erróneo que continuar con un plan deshonesto. Se admirará tu honestidad, pero no tu complicidad. No basta con negarse. Denuncia a los culpables antes de que logren convencer a alguien.


10. Utiliza el fútbol para mejorar el mundo

La fuerza del fútbol es grandiosa y puede utilizarse para mejorar el mundo y convertirlo en un lugar donde todos puedan vivir dignamente. Usa esta poderosa plataforma para promover la paz, la igualdad, la salud y la educación para todos. Mejora el juego y entrégalo al mundo. Así crearás un mundo mejor..

Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú

Región Arequipa.

UN VIRUS LLAMADO GANAR.

 Como estamos en la cultura del “ya”, no hay paciencia para formar primero en fundamentos para conseguir los resultados más tarde ya que será en edades más tardías donde efectivamente jugar bien será sinónimo de victoria.

La estructura que conforma los juegos deportivos (fútbol, baloncesto, etc.) son sus reglas, que lo dotan de las pautas organizativas para poderse practicar; y la finalidad del juego que proporciona su sentido. Dicha finalidad es vencer al equipo rival.

Centrándonos en el ámbito de la práctica deportiva en edades tempranas, observando la competición, la finalidad del juego de vencer al equipo rival se ha convertido en un verdadero virus por los efectos tan nocivos que provoca en los niños, entrenadores y padres.

En referencia a padres y entrenadores, para ellos la prioridad es ganar, obviando por completo lo verdaderamente importante en esta etapa de formación que es si se juega bien o lo que es lo mismo, si se manifiesta de forma correcta los fundamentos técnicos y tácticos independientemente del resultado. Infinidad de conductas realizadas por entrenadores demuestran esta afirmación como son por ejemplo que los niños tras mucho tiempo siguen sin manifestar ningún fundamento así como otro ejemplo de conducta, el niño no tan hábil apenas juega en competición. Cito lo que ha tenido que hacer un organismo como es una federación, en concreto la de baloncesto, porque ha observado el grave problema de que no todos los niños juegan por lo que ha impuesto que todos los jugadores de un equipo deben jugar obligatoriamente dos de los cuatro cuartos que componen un partido. Es lamentable que un organismo no educativo se ocupe de la formación de los niños y no el verdadero agente encargado de la formación como son los entrenadores quien haya tomado medidas ante tal aberración en edades de formación.

El planteamiento elegido equivocadamente para esta etapa de formación es el de otra etapa, la de rendimiento, donde lo que prevalece es primero ganar y luego todo lo demás. Debería ser todo lo contrario, primero aprender a saber jugar bien y luego ganar, pero por desgracia en esta etapa intentarlo no es sinónimo de victoria por el alto índice de riesgo que tiene intentar hacer las cosas bien y es ese el motivo, al prevalecer primero el hecho de ganar y no la formación en fundamentos, que hace que el planteamiento no sea el que debería ser. Como estamos en la cultura del “ya”, no hay paciencia para formar primero en fundamentos para conseguir los resultados más tarde ya que será en edades más tardías donde efectivamente jugar bien será sinónimo de victoria. El problema será entonces ahí cuando se deberá ganar y entonces no poder ser por la no manifestación durante el juego de un aprendizaje al no haberse adquirido en su momento que no es otro que en edades tempranas y ahí el planteamiento equivocado era el de ganar en vez del aprendizaje.
Referente a los efectos nocivos del virus ganar en niños, se extiende al ámbito formativo y concretamente a aspectos muy importantes como son el aprendizaje técnico – táctico así como a la adquisición de valores – actitudes.


Analizando la influencia de este virus sobre el aprendizaje técnico – táctico, observando la competición, me alerta que la mayoría de los jóvenes no saben jugar a ese deporte en lo que respecta a la toma de decisiones durante el juego porque la mayoría son erróneas o no existen (juegan sin pensar) producto de la tensión que ocasiona tener que vencer como sea. Quizás si el niño se preocupase y se esforzase más por si he jugado bien en vez de si he ganado o perdido no tendrían tanta tensión y quizás también manifestarían aquello que se ha aprendido aunque ello ocasione riesgos de cara a la victoria. 
Además si el entrenador incentivase jugar bien, el clima de tensión percibido por el niño sería otro y no tendría tanto miedo al error.

Analizando la influencia del virus sobre el aprendizaje de valores, observando la competición, en muchas ocasiones se observan conductas poco deportivas y éticas y no son más que derivadas del ganar a toda costa. Un ejemplo muy extendido es la protesta al árbitro por cualquier decisión. Si ganar no fuese prioritario para jugadores y entrenadores se asumirían sus errores sin más importancia sin tener que protestar. Además un efecto colateral de la no adquisición de determinados valores es que ciega a entrenadores y jugadores en cuanto a su progresión del aprendizaje. Ambos siempre atribuyen la derrota a decisiones arbitrales y nunca a su propia manifestación de su habilidad lo cual permite que nunca se corrija los defectos ni se siga aprendiendo.


Por tanto a modo de conclusión, debido al efecto nocivo del virus de ganar en edades tempranas, se debería manipular y desviar la prioridad que se le da a este hecho convirtiéndolo no en un fin (como pasa actualmente) sino simplemente tratarse como una parte del juego sin mayor importancia. Dicho cambio está principalmente en poder de entrenadores siendo los padres otro agente en el proceso educativo – formativo del niño que también puede ayudar. Lamentablemente, esta cuestión está sin solucionar ni creo que haya esperanza porque los agentes educadores que pueden hacerlo, en una mayoría no están por la labor.

Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú
Región Arequipa.

¿CONOCES AL ENTRENADOR DE TU HIJO?

La mayoría de los padres, desea que sus hijos encuentren y se inicien en el deporte, se aficionen a él, disfruten el placer que supone su práctica. Porque saben que el ejercicio les ayuda a ser más fuertes, a mantener un peso adecuado, a mejorar la capacidad respiratoria,

Al crear un estilo de vida saludable y, en muchas ocasiones, a compartir desde la infancia una de sus aficiones que más repercutirán en su salud física y mental. El fútbol puede proporcionar todo eso, pero si está bien dirigido. El entrenamiento mal dirigido por un entrenador y con una implicación inadecuada por parte de los padres, puede ocasionar perjuicios en el joven deportista. Si comprendemos el fútbol como tal, entenderemos que su práctica en las edades de formación debe concebirse como la búsqueda de diversión, entretenimiento y juego. Si un niño considera que una actividad no es placentera elegirá abandonarla.

Todos los practicantes hemos tenido entrenadores que no nos han gustado, algunos no nos acordamos siquiera de ellos, sin embargo otros han sido especiales. Incluso, en alguna ocasión, hemos podido llegar a tener ese entrenador único, el que todo padre desea para su hijo, que aparte de enseñarnos a jugar al fútbol nos enseña lo mejor del deporte, lo mejor de la vida; con pequeños consejos nos guía y orienta, siendo un ejemplo de deportividad, comprensión, valor y educación… Este tipo de entrenadores nunca lo olvidamos.

DÓNDE PRACTICAR
Después del centro de trabajo y el colegio, la actividad extraescolar deportiva de los hijos suele ser lo que más condiciona la vida cotidiana de las familias. La formación deportiva, incluso personal, de nuestros hijos depende en buena medida de su integración en el deporte que practiquen. Pasar de jugar al fútbol con los amigos en el colegio, o en la calle, a una escuela deportiva o un club de fútbol, puede resultar un cambio bastante brusco para nuestros hijos. Debemos pensar un poco por ellos e intentar que el lugar en el que pasarán los próximos años practicando deporte, sea el más completo y con las mejores referencias; pues lo cierto es que estos años serán determinantes para su desarrollo y formación.

Uno de los primeros consejos que, como profesional de la educación deportiva, le trasmitiría a un amigo es que eligiera muy bien esa entidad deportiva. Elegir quién va a cuidar de la formación de un hijo puede parecer una tarea tan agobiante como ayudarlo a elegir centro escolar. En calidad de padre, es nuestra responsabilidad asegurarse de que nuestro hijo estará seguro y contento en ese ambiente deportivo, educativo y lúdico.

Ante esto, hay que tener en cuenta una serie de puntos para saber cómo elegir la mejor entidad, el mejor equipo y el mejor entrenador para tu hijo. Si estamos en duda entre varios lugares, lo mejor es acercarnos hasta su centro de trabajo. Observar qué tipo de niños van, qué tipo de entrenadores imparten clases y hablar con el responsable para que nos enseñe las instalaciones. Además, será necesario valorar aspectos como la distancia en la que se encuentra con respecto a nuestra casa para saber si nuestro hijo podrá ir andando o tendrá que tomar transporte público. Si barajamos varias opciones y no tenemos aún claro que centro deportivo es el ideal, quizá sea buena idea pedir horarios en cada uno de ellos. Así podremos ver cómo distribuyen los entrenamientos, qué tipo de competición juegan o el material deportivo que proporcionan. Dediquemos algún tiempo a observar y a hablar con padres que lleven a sus hijos allí. Formulemos las siguientes preguntas: ¿Cuál es su filosofía de la práctica deportiva? ¿Qué servicios o actividades alternativas ofrecen? ¿Cómo se agrupan los niños? ¿Por edades? Y lo más importante. ¿Cuál es la formación educativa de los profesores?

Tan importante es que una escuela deportiva tenga buenos entrenadores, como que conozcan muy bien a tus hijos y os conozcan a vosotros como padres. Si el club que has elegido te exige ser mejor, como persona y como padres, entonces has acertado plenamente.

Conviene conocer el clima deportivo: sus normas de convivencia, sus valores prioritarios, los programas deportivos, sesiones de entrenamiento o de atención al deportista que nos revelan si los entrenadores y educadores están motivados e implicados. Una vez tomada esa decisión, podemos pensar que la opción es buena. El club del barrio, el colegio, las escuelas municipales, un club potente de nuestro municipio… ¿Es suficiente? La respuesta es NO. Una vez decidido el club donde formar a nuestro hijo, deberemos comprobar que entrenador va a dirigirlo en el equipo donde competirá. Los padres depositamos la educación deportiva de nuestros hijos en el entrenador. Entrenador que debe formar las cualidades deportivas básicas de nuestros niños, y no solo las básicas, sin saber muy bien los padres que conocimientos tiene en la materia que va a impartirle a nuestro hijo. Por último, existe otra opinión importante en la elección. Quizá él tenga claro dónde van a estar sus amigos o tenga preferencias por algún equipo en particular. Si es así, debemos dejarle hablar y que exponga sus preferencias para tomar la decisión final de forma conjunta.

LAS CUALIDADES ADECUADAS
Busca un buen entrenador, ya que es muy importante que quienes estén a cargo de la actividad deportiva de tus hijos sean personas capacitadas y más si se trata de niños pequeños que apenas están iniciando una actividad deportiva, ya que por un mal entrenador o entrenamiento el niño puede comenzar a odiar la actividad deportiva y por lo tanto tu hijo dejará de hacerla con gusto. Una de las mayores crueldades del mundo del fútbol base es que los padres acepten que es adecuado que un desconocido pueda entrenar, educar, evaluar o decidir sobre el futuro deportivo de sus hijos. ¿Sabemos si ese desconocido cursó determinados estudios o tiene experiencia para ocupar ese cargo? El papel de los profesionales, entrenadores y educadores es vital, porque el niño adora la actividad donde encuentra un entrenador al que admira.

En la iniciación deportiva hay excelentes técnicos y algunos que no lo son tanto, al igual que en cualquier otro ámbito de la sociedad, los hay buenos y malos. Pero, ¿qué debemos exigirle a un técnico y entidad deportiva? Las cualidades que podemos buscar son: experiencia, formación, disciplina y prestigio. Debiendo estar informados sobre diferentes aspectos formativos del entrenador de nuestro hijo: ¿Por qué le interesa trabajar con niños? ¿Dónde ha trabajado? ¿Cuál es su modelo educativo-deportivo? ¿Qué le va a ofrecer al niño para favorecer su desarrollo físico? ¿Cómo enfoca la enseñanza del uso del fútbol? ¿Cómo afronta la competición?

¿PUEDO ELEGIR?
De igual forma que tenemos la posibilidad de elegir a nuestro médico de cabecera, al fisioterapeuta que curará nuestras lesiones, al psicólogo que nos trate, al ginecólogo, al oftalmólogo, al dentista, al profesor de tenis o al de inglés. ¿Por qué no puedo elegir al entrenador de fútbol de mi hijo? ¿Tengo el mismo empeño en “elegir” al profesional deportivo que educará a mi hijo, durante toda la temporada, que el que realizo cuando hablamos de cuidarnos la salud? ¿Qué rasgos, características o valores personales buscan la mayoría de los padres en un entrenador? ¿Buscamos entrenador, o nos conformamos con cualquiera? Si pudiéramos hacerlo, elegir me refiero, deberemos tener en cuenta los siguientes condicionantes: edad, experiencia y años de práctica, expediente académico, actualización y desarrollo profesional. Antes de elegir, debería conocer las distintas opciones disponibles y tener en cuenta el precio, la ubicación y la reputación del servicio.

EL REFLEJO
He sido entrenador de deportistas escolares, federados y profesionales. He visto, sufrido y trabajado junto a “falsos entrenadores”, y he visto y trabajado con “educadores y verdaderos entrenadores”. Siempre me he guiado y después he aconsejado, a mis compañeros entrenadores, que no debamos ser protagonistas, solo formadores y educadores, y que el exceso de protagonismo manifieste que los objetivos no son los adecuados.

El entrenador es el máximo responsable deportivo de un equipo y su papel, entre otras cosas, consiste en tomar decisiones y velar para que el funcionamiento del equipo marche correctamente. Debe intentar sacar el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores en los entrenamientos y en los partidos, es la pieza clave en su formación. Y para ello, debe estar muy bien preparado. Se dice que un niño es fiel reflejo de sus padres. Pues hay un momento en que también es reflejo de su entrenador, hasta tal punto que a veces, incluso su opinión es más tenida en cuenta por el niño, que la de los padres. No debemos permitir actitudes comúnmente erróneas de muchos clubes donde al entrenador menos preparado se le encomienda la labor de dirigir a los jugadores más pequeños, cuando estos niños lo que necesitan es un entrenador experimentado, que sepa trasladar las nociones básicas en su educación deportiva. No permitamos que nuestro hijo esté en manos de cualquiera.

CON LA EXPERIENCIA NO ES SUFICIENTE
En muchas ocasiones se valora la experiencia de una determinada persona a la hora de valorar su capacidad para poder o no entrenar. Si esta persona ha sido jugador profesional, esa experiencia no se discutirá, el haber participado en diversas competiciones a lo largo de su trayectoria, el tener un historial a sus espaldas bastante amplio, nos hará pensar, erróneamente, en él como principal responsable del grupo. 

Esta experiencia, mal empleada, es una mala experiencia. Un trabajo erróneo, repetido muchas veces, es una experiencia errónea. Si cuando formamos a niños repetimos siempre los mismos errores, ese niño tendrá una experiencia negativa. Por lo tanto, debemos evaluar las aptitudes de cada entrenador de manera individual, más allá de su experiencia deportiva. Una trayectoria de muchos años de experiencia puede ser una carga muy pesada si no se formó con el tiempo y sigue realizando las mismas actuaciones de tiempos pasados. Es por esto que, desde el punto de vista de un club, se debería meditar muy bien a quién elegir tanto para guiar la actividad puramente deportiva o técnica del mismo, como para dirigir cada uno de los grupos de chicos. Deben ser las familias las primeras que exijan, a clubes y escuelas de fútbol, una formación adecuada de sus técnicos, más allá de su experiencia. Siguiendo los padres estas pautas, será más fácil sacar la mejor versión humana y deportiva de nuestros hijos y sus formadores.

EL ENTRENADOR QUE DESEAMOS
En la enseñanza del fútbol debe predominar, primero, el concepto de juego y diversión nunca el competitivo que, esté en contra de formar jugadores habilidosos de pensamiento, juego y táctica. Así, cada jugador logrará lo que cada entrenador enseñe, tanto como deportista como persona. Siguiendo esta lógica: ¿Debemos preocuparnos las familias de la formación que tiene el entrenador de nuestro hijo? O simplemente: ¿Quién lo entrena? ¿Es un buen entrenador? ¿Tiene la preparación suficiente para hacerlo?”

Es cierto que hay entrenadores que no son objetivos, que no están preparados, que no tienen los objetivos claros. Esto no lo podemos evitar, pero lo que si puedes hacer es elegir bien la entidad para no encontrarte con estos problemas. Si estás allí es porque tú lo has decidido así y no hay motivo para quejarse luego. La culpa es en parte tuya por no haber tomado una decisión adecuada.


El entrenador que anhelo para mi hijo, el que me gustaría que lo entrenara, es aquel que le trasmitiera una ilusión firme y sólida en el deporte. Que hiciera todo aquello que supiera, que lo tratara de la mejor manera posible, que rebuscara en su interior para hacerlo mejor persona, mejor deportista. Ese entrenador que lo enseñara a aprender por sí mismo, a perder, a ganar, que le enseñara a creer en él, a escuchar, a sonreír y ser feliz practicando el fútbol, para que su vida deportiva sea diversión y salud, que lo trate bien pero no lo mime, que lo haga fuerte, que le inculque valor y coraje pero también paciencia y constancia, ese es el entrenador que deseo.

Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú
Región Arequipa.

martes, 14 de abril de 2015

EL ARBITRAJE EN EL FÚTBOL BASE.

Ser árbitro es muy difícil, pero si los que formamos parte del fútbol, en vez de ayudarle les ponemos las cosas más difícil… mucho peor.
Ser árbitro es muy difícil, porque tienen que decidir en décimas de segundo lo que nosotros desde casa tras  varias repeticiones no tenemos claro. Además cuando el resultado es adverso o ha habido alguna jugada suele ser el centro de las iras de aficionados, jugadores, entrenadores, directivos etc.
El árbitro Peruano ha mejorado mucho en los últimos 15 años, sobre todo con la profesionalización, ahora todos los árbitros de primera división pueden vivir del arbitraje, cuando antes debían compaginarlo con otra profesión. Quizá echo en falta ciertas cosas, por ejemplo, que sean más dialogantes, que dejen jugar, que no paren mucho el juego.
Y sobre todo una cosa que creo mejoraría su visión sobre ellos por parte de los aficionados, es la de poder dar su opinión tras los partidos, reconocer públicamente que se han equivocado, explicar por qué ha pitado una u otra cosa en acciones que muchos aficionados no entienden por qué de esa decisión y están equivocados.
Hablar tras los partidos siendo más accesibles, acercaría la figura del árbitro al aficionado. Soy de los que piensa que la prohibición de hacer declaraciones les perjudica más que les beneficia.
Nos vamos a centrar en el arbitraje en el fútbol base, donde el árbitro debe hablar mucho con los niños, tener tacto en ciertas decisiones, e incluso a veces debe corregirles para que conozcan ciertas reglas que desconocen.
En los más de 6 años que llevo entrenando en estas categorías he hablado con árbitros, con entrenadores de otros equipos, con gente vinculada al fútbol base, y casi todos estamos de acuerdo en que el arbitraje en el fútbol base tiene un problema significativo: La falta de formación.
Hay una falta notable de gente que quiera ser árbitro, y esto hace que manden a pitar a  jóvenes con muy pocas horas de formación. Son muchos los que se animan a pitar por los soles que van a ganar pitando algún partido los fines de semana, muchos de estos no tienen ningún interés, solo quieren terminar de pitar, cobrar e irse a casa.
Pero viendo los fines de semana tras fin de semana partidos de fútbol base, uno entiende el porqué de la escasez de árbitros. El comportamiento de muchos padres e incluso entrenadores (olvidan que son formadores) hacia los árbitros que en la mayoría de los casos, por edad podrían ser sus hijos es lamentable. Sin olvidar los casos de agresión por parte de espectadores, padres, aficionados, jugadores etc. Que desgraciadamente aunque cada vez menos, se siguen produciendo. Quizá serie bueno que se fomentara cada cierto tiempo, que entrenadores de estas categorías se pusieran un día en el lugar del árbitro, dirigiendo un partido. O que estas iniciativas se promovieran en las escuelas de fútbol haciendo participe a los padres, para que ocuparan el lugar del árbitro al que critican en el mejor de los casos, cada fin de semana. Con estas medidas se darían cuenta de lo difícil que es acertar un fuera de juego en décimas de segundo, con el agravante de no tener linieres, o como decidir si el balón entro o no tras dar en el larguero, si ha sido mano dentro del área o fuera etc.
Como hemos dicho al principio ser árbitro es muy difícil, pero si los que formamos parte del fútbol, en vez de ayudarle les ponemos las cosas más difícil… mucho peor.

Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú
Región Arequipa.