martes, 30 de junio de 2015

LA ADAPTACIÓN DE LOS ENTRENADORES A UN EQUIPO.


 Las variables que condicionan al entrenador durante su estancia en un club podrían suscribirlas muchos docentes en sus colegios.

¿Os habéis preguntado por qué hay entrenadores que triunfan en todos los equipos que entrenan? Y sin embargo hay otros profesionales que por muy brillantes que sean definiendo conceptos tácticos y planteando partidos, no saben dar con la tecla mágica del éxito.

Quizás el secreto esté en tener la habilidad camaleónica de saber adaptarse al equipo que tenemos que entrenar igual que el maestro lo hace con cada centro educativo y más específicamente, con cada grupo-clase.

Para valorar nuestra capacidad para ajustar nuestra metodología, tenemos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

a. - Potenciar la plantilla:

Cada uno de nuestros jugadores tiene unas habilidades innatas y unos aspectos potencialmente brillantes. La misión de un buen técnico ha de ser la de descubrirlos y trabajarlos para formar jugadores completos. No podemos obcecar con la idea de seguir siempre el mismo sistema de juego, hemos de amoldar la forma de jugar a las habilidades de nuestro plantel.

b.- Identificar el entorno:

Tenemos que observar y anticipar posibles problemas, que pueden condicionar nuestra forma de trabajar. Informarse de la normativa interna y de las líneas de actuación del club en ámbitos de disciplina interna, formativos, económicos... En una etapa posterior, nos darán la clave para ahorrarnos conflictos y poder actuar sobre ellas desde dentro proponiendo cambios o analizando su efectividad.

c.- Adaptar el lenguaje:

No es lo mismo estar entrenando en barrios marginales de nuestra ciudad que en una zona de alto nivel socio-económico. En ocasiones, olvidamos que debemos medir muy bien nuestras palabras para poder transmitir claramente nuestro mensaje. A la hora de conversar con jugadores, padres y miembros del club debemos tenerlo en cuenta, hacerles ver que entendemos sus preocupaciones e inquietudes y que trabajamos para solucionarlas.

d.- Medir la complejidad de los entrenamientos:

Si nuestros jugadores estaban acostumbrados a entrenamientos con balón o poco trabajo físico, no debemos cambiar bruscamente la metodología. Hemos de seguir una progresión para intentar que los jugadores no sufran lesiones y se adapten al nuevo plan de entrenamiento paulatinamente. A la hora de plantear cada uno de los ejercicios, debemos valorar si son demasiado difíciles de comprender para nuestros jugadores. En caso afirmativo, deberíamos introducir variantes más fáciles antes de que sean capaces de realizar el ejercicio completo.

e.- Adaptar los objetivos a la realidad:

No favorecemos a nadie si inflamos las expectativas del equipo a nivel de resultados. Tarde o temprano, el plantel se da cuenta de que no hemos sido realistas y deja de confiar en nosotros. Hay que ir poco a poco y no ensalzar en demasía las virtudes de nuestro equipo ni exagerar los defectos. Encontrar el punto de objetividad para no dejarnos llevar por lo que pensamos subjetivamente debe ser nuestra meta.

f.- Optimizar los materiales del club:

El entrenador debe prepararse muy bien los ejercicios en los entrenamientos. Si estamos trabajando en un club con pocos recursos económicos, debemos buscar la manera de sustituir la ausencia de conos, picas, vallas, balones... Hay que ser muy creativo y buscar objetos que puedan sustituir su funcionalidad. A ver que se os ocurre!

g.- Mejorar la dinámica del equipo:

Siempre es aconsejable analizar las relaciones que existen entre los diferentes miembros del equipo mediante sociogramas u observación directa. Modificar relaciones perniciosas y fomentar el espíritu de equipo están asociados con este apartado. A todo ello, se suman los resultados previos que muchas veces influyen sobre el desarrollo que los jugadores hacen de su plan de juego.

Por suerte, los tiempos han cambiado para mejor y existe mucha bibliografia que nos puede aconsejar sobre la adaptabilidad al medio. Antaño no contábamos con tanta información sobre el tema y los recursos para aplicar esta filosofía al fútbol eran limitados.

Si redefinimos nuestra metodología con cada nuevo equipo que entrenamos y trabajamos las inteligencias emocional e interpersonal entre todos los que interactúan con él, seguro que conseguimos resultados o al menos, minimizar los efectos de nuestros fracasos profesionales.     

Difunde:
- Fundación Gol Perú

- Dt. Pablo Cesar Ttito C.

EL JUEGO LIMPIO

El juego limpio significa mucho más que el simple respeto de las reglas. Abarca los conceptos de amistad, de respeto al adversario y de espíritu deportivo. El concepto se extiende a la lucha contra las trampas, contra el arte de engañar sin vulnerar las reglas, contra el dopaje, la violencia física y verbal, la desigualdad de oportunidades, la excesiva comercialización y la corrupción. Es más que un comportamiento, es un modo de
pensar y actuar en el deporte y en la vida.

Lo entrenadores de base debemos promover el “juego limpio” entre los niños y adolescentes que serán los deportistas adultos y las figuras del mañana del deporte. También nos debemos dirigir a las personas adultas, especialmente a los padres, a los profesores, a los entrenadores y a las instituciones que ejercen una influencia directa o indirecta en el compromiso y la participación de los jóvenes en el deporte.

El “juego limpio” es un concepto positivo. El deporte, según lo entendemos nosotros, es una actividad sociocultural que enriquece la sociedad y fomenta la amistad entre los participantes, siempre que se practique con lealtad.

El deporte es considerado asimismo como una actividad que, si se ejerce con lealtad, permite a la persona conocerse, expresarse y realizarse mejor; desarrollarse, adquirir conocimientos prácticos y demostrar sus capacidades; el deporte hace posible la interacción social, es fuente de disfrute y aporta bienestar y salud.

El juego limpio, en definitiva, es una actitud que se puede concretar en una serie de “consejos” todos debemos tener presentes.

Algunos ejemplos son:

- Nunca protestes al árbitro.
- Respeta al contrario.
- Saluda deportivamente al contrario, tanto si se gana como si se pierde.
- Respeta las instalaciones deportivas.
- No protestes en los cambios. Nada de “caritas” de disgusto o enfado. Es un menosprecio al compañero que te sustituye.
- No discutas durante el transcurso del partido con los compañeros.
- Anima al compañero que falla. Fallar es humano
- No respondas nunca a las provocaciones del contrario.
- Respeta las decisiones del entrenador.
- En caso de lesión de un contrario, perdida de los chimpunes, o cualquier otra circunstancia extradeportiva, no sigas jugando.
- No pidas jamás al árbitro que saque tarjeta a un contrario.
- No realices entradas por detrás. Son muy peligrosas. Un gol se puede remontar. Una lesión no.                                                                                   
- En caso de recibir una entrada dura, acepta las disculpas del rival, si éstas se producen.
- No pierdas tiempo a propósito para conseguir ganar un partido. El deporte es un juego, y por lo tanto, céntrate en jugar y pasarlo bien.                                                                          
- El deporte es un juego para divertirse y mejorar físicamente. Por tanto, no hay que obsesionarse con la victoria.                                                                 
- Si el rival es muy inferior, no lo desprecies ni te ensañes con él.                   
- Los partidos se juegan y se ganan o se pierden en el terreno de juego. No hagas reclamaciones posteriores como que si un jugador no tiene ficha, que si el penalti no lo era, que si la hora, etc., etc.


Hay que enseñarles a seguir estas recomendaciones y educarles para que hoy, mañana y siempre practiquen el juego limpio. Es nuestra obligación y la de todos aquéllos que estamos implicados en el deporte.
Difunde:

- Fundación Gol Perú
- Dt. Pablo Cesar Ttito C.
- email:fundaciongolperu@hotmail.com