martes, 27 de octubre de 2015

¿Cómo mejorar la atención en el fútbol formativo?


INTRODUCCIÓN

En las disertaciones que participo sobre fútbol formativo es muy frecuente que los entrenadores comenten que hay niños que se distraen constantemente , que no prestan atención a lo que se les dice y que cuando se les habla están mirando a otro lado. Comentan también  que deben repetirles la dinámica de un ejercicio porque no lo logran hacer o no lo han entendido y que después en la competición se olvidan de sus tareas.

En fin estas son algunas situaciones de falta de atención que se dan en esas etapas y que muchas veces se vuelven a dar cuando estos niños crecen y pasan de categoría en categoría, esto claramente sería parte de la actuación de un psicólogo preparado para estas problemáticas, pero no todos los entrenadores pueden contar con tal relevante ayuda, por lo cual se ven en una situación de “hacer” como mejor sepan y puedan.


CONCEPTO DE ATENCIÓN

Encuentro que lo importante es saber primero ¿qué es la atención y  cuando consideramos que es un problema? y sobre todo, ¿cómo podemos mejorar la atención en el entrenamiento?.

La atención constituye la capacidad de aplicar voluntariamente el entendimiento a un objetivo, tenerlo en cuenta o en consideración.

Di fusco, jugador compañero de Maradona en el Napoli campeón de Italia decía que jugar junto al astro argentino significaba utilizar un alto grado de atención porque había que ver agudamente, elegir y estar preparado para la genialidad y quien no lo estaba, seguramente no podría jugar junto a este crack.

Comentaba a su vez que el entrenador les llamaba la atención cuando no seguían la acción porque afirmaba “quien retira la atención de un simple gesto de su compañero, habrá perdido la esencia de la jugada”.

¿CUÁNDO SE PUEDE CONSIDERAR UN PROBLEMA LA FALTA DE ATENCIÓN?

Podemos considerar la falta de atención como un problema cuando:

- el niño no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido.

- cuando tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas porque generalmente cuando se juega el partido cambian notablemente y logran mayor grado de atendibilidad.

- cuando parece no escuchar y sobre todo cuando se le habla directamente.

- cuando no sigue instrucciones y/o finaliza con los ejercicios y con la tarea que se le dá (esto no se debe a comportamientos negativistas o a incapacidad para comprender instrucciones).

- cuando evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como por ejemplo entender una determinada ejercitación donde actúan varios niños a la vez).

- cuando se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes, mirando lo que sucede en otro lugar o en la búsqueda de sus familiares detrás del perímetro de juego, etc.

¿CÓMO PODEMOS MEJORAR LA ATENCIÓN DE ESOS NIÑOS?

Para mejorar la atención de los niños es necesario y deberemos:

- priorizar el uso del reforzamiento positivo y la anticipación, de tal manera que se minimice la aparición de conductas oposicionistas.  

- determinar límites y normas claras de trabajo antes de iniciar la sesión de entrenamiento.

- evitar las largas filas en cada ejercicio (esto ocurre frecuentemente en los ejercicios de tiro a porteria) para ello la solución es realitzar un trabajo de grupos más reducidos que trabajan simultaneamente.

- a los más distraídos hacerles iniciar el ejercicio detrás de los más atentos, casi siempre en el segundo lugar, para así no darles el tiempo de “irse” mentalmente del entrenamiento.

- preferiblemente utilizar premios en lugar de castigos.

- realizar siempre nuevos ejercicios que motiven al niño evitando los tiempos muertos y los entrenamientos rutinarios o repetitives.

- cuanto mayor sea el “desafío”, mayor será el grado de atención, sobre todo cuando se realizan pruebas de equipo, donde quien logra hacerlo mejor es quien gana y por ello todos deben estar atentos a los tiempos, espacios y relaciones.

Por otra parte también es muy importante:

- valorar el esfuerzo y reconocer cuando este tipo de niños realiza con efectividad la tarea asignada o el ejercicio hecho.

- para los que tienen mayores problemas de atención después de las reglas que se le han asignado, hacer que ellos las digan y las entiendan. Claramente esto se debe hacer de manera cuidada, preguntandole lejos del grupo para que el mismo no se encuentre en dificultad o tenga vergüenza  y reforzando su autoestima ya que los niños establecen confianza en la medida en que saben qué se espera de ellos.

Hay palabras que por las ideas que revelan llaman la atención y atraen simpatías hacia los seres que las pronuncian, por ello se debe:

- comunicar rápido y conciso.

- repetir lo menos posible para lograr un rápido entendimiento.

- establecer una atmósfera donde todos focalicen la atención y sepan lo que tienen que hacer.

PLAN DE ALIMENTACIÓN PARA DEPORTISTAS

Un estado físico óptimo, indispensable para alcanzar el rendimiento máximo durante un entrenamiento o competición, se logra a través de una preparación física exigente y una alimentación adecuada. Esta última debe ser individualizada, equilibrada en nutrientes y variada en la elección de alimentos. Es por ello que, cuando se realiza un plan de alimentación para deportistas, no existe una pauta general, ya que cada uno de ellos tiene una demanda particular.

Estas necesidades de energía y nutrientes se ven reflejadas en la práctica con muchas diferencias, dependiendo de las características físicas de la persona (peso, altura, contextura, sexo, edad), la duración e intensidad del entrenamiento y la competición y del tipo de deporte, ya sea de fuerza, resistencia, intermitente, etc. Por ello, es esencial adecuar la ingesta al entrenamiento, a la pre competición y luego de finalizada la misma.


LOS HIDRATOS DE CARBONO

Los hidratos de carbono son una fuente esencial y rápida de obtener energía para el cerebro y los músculos. Sin una adecuada reserva de carbohidratos, en forma de glucógeno, en músculos e hígado se reduce considerablemente el rendimiento físico, dando lugar al agotamiento y fatiga. Es recomendable que al menos el 60% de la ingesta calórica diaria provenga de este macronutriente, cuyas principales fuentes son el pan, los cereales, las frutas y las verduras.

LOS LÍPIDOS O GRASAS

Las grasas son una fuente energética de alta disponibilidad ya que el organismo dispone de grandes reservas, almacenada en el tejido adiposo en forma de triglicéridos. Estos son un combustible muy rentable en las actividades físicas de larga duración, como por ejemplo caminatas, debido a que la energía proveniente de los lípidos se utiliza una vez agotada la procedente del glucógeno (aproximadamente a los 45 minutos de iniciada la actividad, dependiendo de la composición corporal del deportista y de la actividad realizada). Los lípidos, además de suministrar energía, constituyen una fuente imprescindible de vitaminas liposolubles A, D y E.  Esto no quiere decir que el atleta deba consumir mayor porcentaje de grasas en la alimentación (el cual se da entre el 20 al 25% de la ingesta calórica total), sino que se debe realizar una adecuada selección de las mismas.

LAS PROTEÍNAS

Otro componente indispensable de una alimentación equilibrada son las proteínas. El deportista suele tener mayores requerimiento proteicos, no solo por la cantidad de masa esquelética o muscular, sino también porque son esenciales para la reconstrucción y reparación de músculos debido a la gran ruptura de proteínas musculares durante el ejercicio físico. Por ello, las demandas proteicas son superiores a la población general, variando con la modalidad deportiva y la masa muscular. Se recomienda que el 15 a 20 % de la ingesta calórica diaria sea a base de proteínas, las cuales las podemos encontrar en buena calidad en la carne vacuna, pollo, pescado, legumbres, lácteos y huevos.

LAS VITAMINAS

Por otro lado, se deben tener en cuenta las vitaminas que pueden requerir aportes especiales. Entre ellas, se pueden merecen especial atención la B1, B2 y B3, íntimamente relacionadas con el metabolismo energético, como también aquellas conocidas como antioxidantes (vitamina C, E y Beta Carotenos), necesarias para neutralizar el efecto de los radicales libres, cuya producción se encuentra incrementada en situaciones de actividad física intensa.

LA HIDRATACIÓN

Por último, se debe tener presente la importancia de una adecuada hidratación en el deportista ya que la pérdida de agua durante el ejercicio se encuentra aumentada y condicionada por la temperatura, la intensidad de la actividad y la humedad del ambiente.  Por ello, se recomienda beber 250 a 300 ml antes de comenzar a realizar cualquier actividad y pequeñas tomas frecuentes durante la misma. Otro factor a tener en cuenta es la perdida de electrolitos con el sudor, entre ellos el sodio, potasio y cloro, cuando se realiza ejercicio en ambientes muy calurosos y  durante actividades físicas prolongadas, los cuales se pueden reponer a través de la ingesta de bebidas isotónicas.

En resumen, es necesaria una planificación metódica de la ingesta de los alimentos acorde al deportista y a la actividad que realiza. De esta forma, optimizando la nutrición, que integra tanto la alimentación como la hidratación, se puede mejorar al máximo la performance y lograr una recuperación rápida y eficaz.

LA PREPARACIÓN PSICOLÒGICA DEL GUARDAMETA.

Muchos chicos poseen excelentes condiciones para la portería, pero ¿Por qué muchos se quedan en el camino? Unos no tienen carácter o personalidad para ser porteros, otros no soportan la presión de la alta competición, muchos carecen de paciencia para esperar su oportunidad y perseverar… Todas estas causas están relacionadas con el ámbito emocional.

En la actualidad la dificultad se agudiza debido a que nuestros jóvenes son poco competitivos y suelen abandonar ante metas a largo plazo, como consecuencia de la sociedad del bienestar que les ha acostumbrado a lograr todo casi sin esfuerzo. El portero debe rendir al máximo nivel bajo cualquier circunstancia. Por eso es primordial una buena preparación psicológica. Las tres figuras claves encargadas de este desarrollo son el entrenador, el preparador de porteros y el psicólogo deportivo.

Estas son las competencias emocionales que deben completar la formación de los porteros:

a.- Entender la soledad del guardameta.

El portero vive el partido en soledad, aunque se trate de un trabajo colectivo. Está solo por la especificidad de su tarea y por la distancia que le separa de sus compañeros en el terreno de juego. Mientras que los demás pueden pasar más desapercibidos, el trabajo del portero es muy manifiesto. El portero suele estar solo en el éxito y en el fracaso: celebra en soledad los goles que marca su equipo y sufre sólo el gol encajado.

b.- Leer el juego sin participar activamente en él.

Es muy difícil mantener la concentración necesaria cuando apenas se interviene en el juego. El estilo atencional del portero requiere un trabajo específico hasta que el portero interiorice la importancia de su trabajo “sin balón”. Es imprescindible estar siempre conectado a la acción, en estado de vigilancia o alerta. Y no es una tarea fácil. Es algo que se debe entrenar todos los días no desconectando. El psicólogo evalua nuestro estado emocional, sabe si tenemos poca o demasiada activación nerviosa. El portero debe saber encontrar el estado ideal de rendimiento utilizando técnicas que disminuyan dicha activación cuando es excesiva (relajación) o que la incrementen cuando sea insuficiente (energetización).

c.- Dirigir a los compañeros.

Un buen portero manda y dirige a sus compañeros, especialmente a los defensas. Es una tarea de suma importancia que no puede depender de la personalidad o carácter de su portero. “Es mudo, no habla”, se quejan en ocasiones los entrenadores. Muchos piensan equivocadamente que el carácter no se puede modelar ni cambiar. Nada más lejos de la realidad. Es imprescindible que el portero tenga mucho carácter. El psicólogo deportivo es quien va orientando el carácter del portero hacia el liderazgo. Es una exigencia común de todos los entrenadores, organizar al equipo ya que dispone de una situación privilegiada para observar el comportamiento del equipo.

d.- Aceptar la posibilidad del error.

El error del resto de jugadores pasa mucho más desapercibido y no es tan determinante sobre el resultado del partido. Desde una lógica emocional, el portero está pendiente de no cometer errores, lo que le hace estar mucho más inseguro. Tratar de no equivocarte provoca la aparición de más errores. Dicen que errar es de humanos. Pero el error del portero suele ser de “bulto” o “grosero”, es decir muy evidente y peligroso para el equipo. El portero puede aprender a convivir con el riesgo del error, como algo inherente a su trabajo, de forma que no le afecte en su trabajo. Victor Valdés estuvo a punto de renunciar a su carrera con 18 años por ese motivo, pero realizó un trabajo psicológico importante para asumir la posibilidad del error.

e.- Contagiar Seguridad.

El portero contagia sus emociones a su equipo y a la grada. La inseguridad del portero resta confianza de sus compañeros en él, haciéndoles más difícil la labor defensiva. Es muy curioso cómo se “escucha” con gran nitidez el silencio de la grada ante una acción de un portero cuando lo percibe algo inseguro. A su vez este silencio llega a bloquear al portero, le hace todavía más inseguro. El portero es un gran “transmisor” de estados anímicos. En las primeras acciones del partido conviene no arriesgar y efectuar varias intervenciones sin ningún titubeo. Todo lo contario debe hacer al final del partido, donde el portero debe transmitir control de la situación arriesgando en esas acciones finales. El portero puede ayudar a manejar el tempo del partido. Es algo difícil de aprender, porque tras una intervención la adrenalina corre por las venas y el cuerpo demanda más acción. Pero en ese momento es cuando más tranquilidad se debe dar al equipo porque el contrario está atacando y el equipo necesita recomponerse para poder retomar el control del partido. Todo lo contrario sucede cuando está sin participar en el juego, poco a poco va bajando la activación y puede llegar a desconectarse de la acción.

f.- Mejorar como objetivo.

El portero suele estar muy orientado hacia el éxito. Se mueve por motivaciones relacionadas con la satisfacción del ego, como ser titular, mantener la portería a cero, detener penaltis, ser objeto de buenas valoraciones por parte de los medios de comunicación… Por eso se desanima cuando no logra esos objetivos y, según su impresión, pierde la confianza del entrenador. Es necesario que el portero se mueva también por otras motivaciones que le ayuden a trabajar diariamente y a mantener el ánimo aunque no participe habitualmente en la competición. Es importante que el portero entienda que la titularidad no depende de él, sino que es una decisión del entrenador. Un buen trabajo diario es el mejor camino hacia la titularidad. Es de vital importancia marcarse un objetivo para la temporada para evitar la relajación. El entrenador de porteros cobra especial protagonismo en la batalla contra la relajación. Todos los entrenamientos tienen que estar orientados hacia una mejora concreta. El entrenamiento del día anterior y el calentamiento son los momentos que más marcan la confianza de un portero de cara a la disputa de un encuentro. Es primordial que el trabajo del entrenador de porteros deje una sensación de pleno dominio de todas las facetas del juego.

g.- Metas a largo plazo y saber esperar la titularidad.

Es muy difícil encontrar porteros que hayan triunfado siendo muy jóvenes. Iker Casillas, Asenjo y Víctor Valdés son excepciones. Lo normal es el caso de ese portero que alcanza la continuidad en los partidos a partir de los 25 años. Los entrenadores suelen confiar más en el portero “veterano” que en el joven, quizás por que la experiencia le ha ido dotando de las competencias de las que adolecen los más jóvenes. Un portero impaciente tiene difícil sobrevivir en el fútbol profesional. Iker Casillas ha dado un ejemplo de ello esta temporada. Pese a su condición de estrella e icono del madridismo, ha asumido su suplencia trabajando y logrando buenas actuaciones en la Copa del Rey y Liga de Campeones.

h.- Aceptar y saber convivir con las críticas.

El futbolista trabaja en un “escaparate”, a la vista de cualquiera. No resulta fácil aislarse, y cualquier futbolista ha vivido la sensación de sentirse observado o examinado por el gran público. Entonces el rendimiento decae drásticamente. El futbolista suele leer casi todo lo que se publica sobre él, aunque confiese lo contrario. Ser objeto de críticas o sentir que existen dudas respecto al propio trabajo debilita enormemente la autoconfianza individual. Es necesario dotar al portero de recursos de tipo psicológico que le ayuden a convivir con su “examen” semanal. Nuevamente, un buen ejemplo nos lleva a la portería del Real Madrid: Diego López ha sabido aislarse de la falta de sensibildad de algunos sectores de la prensa y de la afición. Incluso algunos medios de comunicación se inventaron una mala relación entre Casillas y él, cuando en realidad su competencia y entendimiento han sido muy sanos en todo momento.

i.- Manejo interno de la autoconfianza.

El portero debe trasladar confianza desde su trabajo. No puede esperar que el entrenador le “regale” confianza. Es una expectativa equivocada por parte de muchos futbolistas. Son ellos los que deben convencer a sus entrenadores, lo que solo es posible desde el manejo de la propia autoconfianza. Los demás pueden dudar, pero uno no puede dudar se sí mismo. Esto resulta difícil que surja espontáneamente cuando el futbolista es joven o está en proceso de formación. Hay que enseñarle y trasladarle recursos para que sepa navegar en el mar de las dudas ajenas.

j.- Competir cada día.

El joven portero que intenta hacerse un hueco en el fútbol profesional suele tener pocas oportunidades de participar en los partidos. Equivocadamente piensa que está perdiendo el tiempo al no poder jugar con continuidad. Sin darse cuenta, está despreciando la oportunidad que le ofrecen los entrenamientos para competir. El compañero se ha de convertir en el rival a superar, buscando con él un duelo permanente pero noble, siempre desde el trabajo bien hecho. Ese duelo ha de aprender a llevarlo desde el espíritu de superación, incluso más allá del terreno de juego. En ocasiones el compañero más veterano maneja unos resortes que acaban desequilibrando al más joven. Esto no es posible. Debe aprender a convivir con este tipo de situaciones sin que hagan mella en su ánimo ni en su trabajo. Es importante que el entrenador de porteros cree un ambiente de competencia sana entre los porteros desde la pretemporada. Todos los porteros creen que este es el momento más importante para hacerse un hueco en el equipo titular. Es sorprendente la cantidad de porteros que, tras la primera jornada, se relajan y dejan de trabajar con la intensidad necesaria. Es un error garrafal que cometen tanto los porteros que consiguen ser titulares (tienen la falsa sensación de haber conseguido la meta de la temporada), como los suplentes (asumen mal su rol y ya no presentan batalla).

k.- Control de la ansiedad, el estrés y el enfado.

Ante situaciones de dificultad, exigencia, conflicto o frustración se puede desatar un caudal de emociones. Según la personalidad, puede surgir el enfado, la ansiedad, el desánimo… y se hace difícil trabajar como uno es capaz de hacerlo. Manejar estas emociones para contenerlas y lograr que no afecten al rendimiento es clave en cualquier futbolista. Se trata de aprender a vivir “solo” ante el peligro, disfrutando al máximo y logrando aislarse de las circunstancias que rodean a la tarea. Entrenar habilidades psicológicas que favorecen el autocontrol emocional es aconsejable siempre, mucho más en los porteros.

¿ESTÁS PREPARADO PARA ENTRENAR? LA FORMACIÓN DEL ENTRENADOR DE FÚTBOL

¿Qué es ser un buen entrenador? ¿Por qué el fútbol precisa entrenadores? ¿Vale la pena ser entrenador? ¿Cómo se forma? ¿Qué necesita un entrenador para trabajar? ¿Qué experiencia debe tener? Son algunas de las preguntas que deben tener respuesta en la mente del entrenador que se inicia en el mundo de la enseñanza del fútbol.

Entrenar es una tarea que dignifica a cualquier entrenador, el logro de una enseñanza capaz de proporcionar a los jugadores de tu equipo la posibilidad de aprender adquiere una importancia de primer orden para cualquiera, para ello el entrenador debe capacitarse, aprendiendo a enseñar para que sus discípulos sean capaces de desenvolverse con independencia de criterio, debe enseñar a pensar para que el niño sea un sujeto capaz de crear sus propias argumentaciones, sin la necesidad de repetir mecánicamente las acciones y movimientos impartidos en el terreno de juego. El entrenador debe enseñar y estar preparado para aprender a enseñar, debe adquirir ciertos requisitos y cualidades que se exigen para ejercer su profesión. Nos podemos preguntar como directores de un grupo, frente a sus discípulos ¿estoy haciendo con mi trabajo lo propio que beneficia a estos chicos, lo necesario que beneficia al club, lo trascendente para este deporte?.

Para ser un buen entrenador no se necesita ser un sabio. Esto no significa que los entrenadores no tengan que sentarse a estudiar. Deben prepararse cada entrenamiento, cada tarea, cada ejercicio, y todos los días aprenderán algo nuevo. El que piensa que es entrenador porque tiene un título, se equivoca, no sirve, uno tiene que reciclarse y crecer todos los días.

Para llegar a ser un buen entrenador hace falta mucho empeño, trabajo, dedicación, estudio, experiencia. Algunos creemos que también hace falta un valor añadido, la vocación; y amor a los niños y al deporte, otros creerán que se trata de una misión: cumplir, un papel en el club o la escuela donde desarrolle el trabajo.

Comunicación eficaz

Uno de los principales atributos de un buen entrenador es su habilidad para desmenuzar ideas complejas y hacerlas entendibles. La esencia de enseñar – y de aprender – está en la comunicación. Uno de los principales retos que los responsables de un equipo deben enfrentar es lograr que los jóvenes le entiendan.

Para algunos, ser entrenador significa presentarse como la persona que tiene todas las respuestas y cualquier duda puede significar debilidad. A veces la mejor respuesta que un entrenador puede dar es, “No lo sé”. En vez de perder credibilidad, se gana la confianza de sus discípulos. Reconocer lo que uno no sabe muestra que todavía estamos aprendiendo, que somos, en realidad, todavía, un poco, jugador. Pero el equipo también espera que la persona de quien dependen sepa al menos algunas respuestas. No podemos permitir que la gente se pregunte, “¿Por qué está éste dirigiendo al equipo?”.

Deseamos obtener grupos de gente que sepan lo que queremos que sepan, pero al mismo tiempo que lleven a cabo, por sí mismos, opiniones y decisiones que el día a día les exige. Cuando tratamos de enseñar, lo que hacemos es casi tan importante como lo que decimos. Nuestros jugadores están todo el tiempo mirándonos. La mejor forma de mostrar que nos interesamos y preocupamos por ellos es escuchándolos. Tenemos que conseguir con el trato que los niños no tengan miedo a preguntar y pedir consejo cuando sea necesario. La comunicación efectiva es un camino de doble sentido: es una conversación, no un discurso. Después de plantear preguntas, no llenemos el silencio con nuestra propia voz en vez de esperar una respuesta. Esperemos unos segundos. Un entrenador tiene que aprender a no sentirse incómodo con el silencio. Es en esos momentos de reflexión, no interrumpamos al equipo.

Los deportistas no solamente aprenden de su entrenador. También aprenden de sí mismos y de sus compañeros. Trabajar los grupos dentro del grupo nos prepara para la competición, en las tareas que los futbolistas se encontrarán en el partido. Deben escucharse unos a otros. Es posible que su compañero tenga una idea que ellos no habían pensado.

Los buenos entrenadores creen que todos los niños pueden aprender, pero entienden que cada uno lo hace de forma diferente. Así que el instructor debe adoptar una técnica variada durante sus sesiones. Si queremos que nuestros jugadores recuerden las misiones encomendadas o la estrategia planteada, es necesario que se lo digamos más de una vez. La primera vez que lo decimos lo oirán, la segunda vez lo reconocerán y la tercera vez lo aprenderán. El reto está entonces en ser consistente sin volverse predecible o aburrido. Los mejores preparadores mantienen su mensaje fresco utilizando nuevas formas de expresar las mismas ideas.

Profesionalizar el sector

Garantizar la calidad de la enseñanza y de la formación deportiva constituye una obligación de cualquier club o escuela de fútbol para cumplir con el derecho a una buena educación, derecho del que deben gozar los jóvenes y los niños de cualquier entidad y sector social.

La velocidad a la que se desarrolla el mundo del fútbol obliga a los entrenadores a una carrera por la actualización de sus saberes. El entrenador de hoy ya no es dueño de la verdad ni del saber absoluto, una característica que le confería una indiscutible autoridad frente a los padres años atrás. Esa transformación es uno de los desafíos más grandes que encara el fútbol. Por un lado, aparece la necesidad de profesionalizar a un sector que históricamente fue, un conjunto de técnicos reproductores de saberes elaborados por otros. Para eso resulta imprescindible poner la mirada en la formación.

Otra cuestión que habitualmente se plantea en el ámbito de la formación enfrenta a la didáctica con el conocimiento. Entrenadores con importantes dotes en su materia pero con grandes dificultades para transmitírselos a los jugadores. A estas vacantes didácticas y disciplinares se suma ahora el universo que abren las nuevas tecnologías. Parece imprescindible que los entrenadores comiencen a preguntarse para qué usarlas y cómo hacerlo.

Alguien que sabe algo más de fútbol

El entrenador debe ser alguien que sepa más sobre fútbol. Pero eso no es todo. Además, debe estar dispuesto a transmitirlo, a informar a otros. Que tenga interés y cierta percepción de lo que le puede faltar a los demás. Entregar al niño la experiencia, porque se es el entrenador, es una de las cosas más enriquecedoras.

El entrenador es un modificador de deportistas, que tiene una misión, tiene que cumplir un papel como educador, ese papel es formar al futbolista, eso es lo más importante, esa es la misión. El entrenador debe saber lo que tiene entre manos: entrena niños a los que él, de alguna manera, va a modelar, para donde quiera, porque estoy convencido de que el entrenador logra lo que el alumno quiera.

El principal éxito de un entrenador es lograr los objetivos que se marque, siendo fiel siempre a sus ideas. Llevar a cabo todo lo trabajado durante el año, que el equipo vaya mejorando con el paso de las jornadas. Ser un equipo reconocible para los demás, que el aficionado sepa a qué jugamos, conseguir que tus futbolistas se diviertan, aprendan y se sientan lo más útiles posible.

El entrenador, cuando se inicie, tiene que ser capaz de resolver cualquier situación del juego. Para que eso ocurra, debe formarse en relación a cómo vamos a competir, creando tareas que les ayuden a entender el juego a base de recrear situaciones y priorizar conceptos.

Las victorias le darán la posibilidad de seguir entrenando. Pero la mejora de las capacidades individuales y colectivas de los futbolistas, darán sentido a esa decisión de ser entrenador. Después del tiempo necesario formándote y creciendo como entrenador, sabrás, perfectamente, cuándo estás preparado para asumir este reto tan importante.
Los directivos cumplen un rol fundamental en incentivar las capacitaciones, los entrenamientos y el seguimiento de los entrenadores que integran su equipo. Son ellos los responsables de advertir que prepararse para entrenar exige comprender el rol deportivo que deben cumplir para garantizar el derecho de los niños a aprender y, en consecuencia, para la construcción de buenos deportistas.

El mejor entrenador no sale de tácticas, técnicas y estrategias, es personal. Diferentes entrenadores enseñan fútbol de múltiples maneras porque lo hacen de acuerdo a cómo ellos son y cómo lo ven. Entrenamos como somos. El acto de entrenar requiere la valentía de descubrir nuestro sentido de identidad.Si no sabemos quiénes somos, no podemos conocer completamente a nuestro equipo y no podremos conectar con ellos.

Con licencia para entrenar

Muchos clubes apuestan por jugadores que acaban de colgar las botas para dirigir a sus clubes. Nuevas ideas que aportar desde el banquillo, de un ex-jugador, es algo que atrae mucho para apostar por ellos, pero muchas veces estas prisas llevan a cometer errores como que se pongan a entrenar sin tener la titulación necesaria. Ficha de delegado o utillero, cualquier ocurrencia sirve para que el imprevisto e innato entrenador pueda sentarse en el banquillo. La normativa dicta que un equipo sólo puede ser entrenado por aquellos que posean la titulación prevista en el artículo 155.1 del Reglamento de RFEF. Debemos defender a los entrenadores que tienen el título. Cualquier instructor, se llame como se llame, debe ejercer con la titulación adecuada, homologada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. ¿Sabes lo que cuesta estar preparado para ser entrenador de fútbol? Quizás si supieran el proceso que lleva, le darían el respeto que merece. Bien es cierto que hay buenos y malos entrenadores, que saben mucho o un poco menos, que transmiten más o menos, pero lo que no cabe ninguna duda es que deben cumplir unos requisitos mínimos, y ese mínimo es la titulación.

¿Por qué el fútbol precisa entrenadores formados y preparados?. La experiencia personal que un entrenador haya adquirido como futbolista no puede ser lo único, porque uno puede que no tenga muchas cosas interesantes que contar, debe enseñarles, tiene que mostrarles el camino correcto a los niños, y eso es otra cosa.

Debemos empezar por el principio, y asumir la evolución del conocimiento de la enseñanza del fútbol, con características tales que se necesitan profesionales de este deporte. Por eso creo que se requieren entrenadores muy bien formados, y deben ser formados en la experiencia de ser educadores. Ese es uno de los defectos esenciales de la formación de nuestros entrenadores. No se aprende a entrenar sino entrenando, y es un proceso complejo y lento.

Elegir ser entrenador

Ser o no un buen entrenador se despliega en una multitud de detalles, algunos de ellos mínimos, sutiles. Es aquel que no hace una distinción entre buenos y malos. Es el que sabe que un niño tiene que tener valor de sí mismo para poder jugar. Es el que debe saber que un niño tiene necesidad de saber que puede hacer las cosas, para llegar a hacerlas. Es el que sabe adaptarse a lo que es ese niño, porque todos no son iguales. Es aquel que conoce que algunos necesitan una palabra fuerte, y otros a quien una palabra fuerte puede destruir.

Un buen entrenador sabe que no se puede enseñar sin alegría. No es posible enseñar, ni el chico puede aprender, con miedo. El niño debe aprender liberado. En definitiva: un buen entrenador es el que sabe enseñar. ¿Y qué es saber enseñar?. Transmitir lo que uno sabe, dedicarse de lleno y resolver con los propios medios las dificultades que tengamos.

La enseñanza efectiva del fútbol se fundamenta en la calidad de la relación entre el entrenador y el jugador. No termina cuando termina el entrenamiento, cuando acaba el partido. No demos la impresión de que mientras estemos en horario de trabajo, me importa mi equipo, pero no me molesten después. Uno de los principales ingredientes de la educación deportiva es el amor por ella. El deseo del jugador por el conocimiento del entrenador es muy pequeño comparado con el deseo que debe tener el entrenador por dar conocimiento al jugador. Pero para que esto sea viable el entrenador primero debe aprender a enseñar, ya que no puede darse lo que previamente no se adquiere o se tiene.
Hacen falta entrenadores porque necesitamos aprender a vivir, y porque los que ya hemos vivido experiencias, y entendemos más o menos cómo funciona el deporte del fútbol, tenemos el deber de orientar a los que desean vivirlo.
Elegir ser entrenador es un bello y generoso intento por saldar las deudas contraídas con los entrenadores que uno tuvo, comprometiéndose, a la vez, con otros. Hacer con estos lo que han hecho con uno. La elección por entrenar muchas veces admite esa explicación. Entrenó a mucha gente, y si no hubiera entrenador a nadie, me entrenó a mí y le debo mucho.


No hay situación más emocionante que encontrarme con un ex-jugador que entrenaras y te diga: Yo me hice entrenador porque tú lo fuiste mío, y que admita que mi voz aún retumba en su memoria con un grato recuerdo, no existe mejor homenaje que no te hayan olvidado, que te hagan sentir decisivos en sus vidas, y que hayas creado en ellos la vocación de enseñar el deporte del fútbol.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA INDUSTRIA DEPORTIVA

La industria deportiva en los últimos años se ha convertido en una de las industrias más poderosas de todo el mundo siendo comparada con las de la moda o espectáculos. 
Es cierto que no todos los deportes tienen el mismo impacto o son seguidos de la misma manera, pero hablando de algún deporte específico como el Fútbol soccer o americano dejan cifras multimillonarias. 

La mercadotecnia deportiva no es más que la mercadotecnia tradicional aplicada al deporte, ¿pero que quiero decir con aplicada al deporte? 
Es algo sencillo pues todos los esfuerzos van dirigidos hacia el consumidor que en este caso es el aficionado o fan que sigue algún deporte o club en específico.
Una de las claves es entonces crear una conexión entre la institución deportiva y el aficionado, crear una fidelidad a la marca. Lo que significa que el aficionado me consuma constantemente ya sea con su asistencia al estadio para presenciar un evento deportivo o a través del denominado merchandising.

Podemos aplicar el marketing deportivo a: instituciones deportivas, clubes y jugadores. Hablando de jugadores se está revolucionando la manera de comercializar o comunicar a un jugador y es a través de fomentar el denominado “marketing personal”, y tenemos el caso de grandes jugadores como David Beckham, Michael Jordan o Tiger Woods por mencionar algunos.

La industria del deporte se ha explotado principalmente en Estados Unidos con los deportes denominados nacionales (NBA, NFL, MLB) y en Europa principalmente en el fútbol destacándose Inglaterra como la principal escuela de negocios deportivos.

En resumidas cuentas la industria deportiva no es nueva pero es cierto que en estos últimos años está teniendo un repunte sorprendente dejando cantidades exorbitantes de dinero y creciendo año con año el número de aficionados que siguen algún evento deportivo, asisten e incluso contribuyen al merchandising de alguna marca determinada. 

Además se recomienda a toda empresa que quiera invertir en algún deporte que no tenga miedo al fracaso en cambio el deporte como el fútbol es una gran oportunidad de inversión que puede dejar resultados positivos muy favorables para la marca. 

Recordemos por ejemplo que el fútbol es uno de los deportes más seguidos en nuestro país por lo tanto el aficionado aparte de presenciar y estar atento al evento deportivo está expuesto a un gran número de marcas comerciales que se anuncian en estos medios no solo en la playera del equipo, sino en las vallas del estadio, pantalla o incluso en lo que consume dentro del inmueble.

El marketing deportivo busca satisfacer los deseos y necesidades del aficionado a través del intercambio de bienes o servicios que creen valor al aficionado. Casos de éxito tenemos innumerables desde un club de talla internacional hasta una empresa nacional que invierte en patrocinio a un club, en nuestro país no es la excepción es un mercado que está creciendo cada año y cada día se entiende más este concepto.

martes, 30 de junio de 2015

LA ADAPTACIÓN DE LOS ENTRENADORES A UN EQUIPO.


 Las variables que condicionan al entrenador durante su estancia en un club podrían suscribirlas muchos docentes en sus colegios.

¿Os habéis preguntado por qué hay entrenadores que triunfan en todos los equipos que entrenan? Y sin embargo hay otros profesionales que por muy brillantes que sean definiendo conceptos tácticos y planteando partidos, no saben dar con la tecla mágica del éxito.

Quizás el secreto esté en tener la habilidad camaleónica de saber adaptarse al equipo que tenemos que entrenar igual que el maestro lo hace con cada centro educativo y más específicamente, con cada grupo-clase.

Para valorar nuestra capacidad para ajustar nuestra metodología, tenemos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

a. - Potenciar la plantilla:

Cada uno de nuestros jugadores tiene unas habilidades innatas y unos aspectos potencialmente brillantes. La misión de un buen técnico ha de ser la de descubrirlos y trabajarlos para formar jugadores completos. No podemos obcecar con la idea de seguir siempre el mismo sistema de juego, hemos de amoldar la forma de jugar a las habilidades de nuestro plantel.

b.- Identificar el entorno:

Tenemos que observar y anticipar posibles problemas, que pueden condicionar nuestra forma de trabajar. Informarse de la normativa interna y de las líneas de actuación del club en ámbitos de disciplina interna, formativos, económicos... En una etapa posterior, nos darán la clave para ahorrarnos conflictos y poder actuar sobre ellas desde dentro proponiendo cambios o analizando su efectividad.

c.- Adaptar el lenguaje:

No es lo mismo estar entrenando en barrios marginales de nuestra ciudad que en una zona de alto nivel socio-económico. En ocasiones, olvidamos que debemos medir muy bien nuestras palabras para poder transmitir claramente nuestro mensaje. A la hora de conversar con jugadores, padres y miembros del club debemos tenerlo en cuenta, hacerles ver que entendemos sus preocupaciones e inquietudes y que trabajamos para solucionarlas.

d.- Medir la complejidad de los entrenamientos:

Si nuestros jugadores estaban acostumbrados a entrenamientos con balón o poco trabajo físico, no debemos cambiar bruscamente la metodología. Hemos de seguir una progresión para intentar que los jugadores no sufran lesiones y se adapten al nuevo plan de entrenamiento paulatinamente. A la hora de plantear cada uno de los ejercicios, debemos valorar si son demasiado difíciles de comprender para nuestros jugadores. En caso afirmativo, deberíamos introducir variantes más fáciles antes de que sean capaces de realizar el ejercicio completo.

e.- Adaptar los objetivos a la realidad:

No favorecemos a nadie si inflamos las expectativas del equipo a nivel de resultados. Tarde o temprano, el plantel se da cuenta de que no hemos sido realistas y deja de confiar en nosotros. Hay que ir poco a poco y no ensalzar en demasía las virtudes de nuestro equipo ni exagerar los defectos. Encontrar el punto de objetividad para no dejarnos llevar por lo que pensamos subjetivamente debe ser nuestra meta.

f.- Optimizar los materiales del club:

El entrenador debe prepararse muy bien los ejercicios en los entrenamientos. Si estamos trabajando en un club con pocos recursos económicos, debemos buscar la manera de sustituir la ausencia de conos, picas, vallas, balones... Hay que ser muy creativo y buscar objetos que puedan sustituir su funcionalidad. A ver que se os ocurre!

g.- Mejorar la dinámica del equipo:

Siempre es aconsejable analizar las relaciones que existen entre los diferentes miembros del equipo mediante sociogramas u observación directa. Modificar relaciones perniciosas y fomentar el espíritu de equipo están asociados con este apartado. A todo ello, se suman los resultados previos que muchas veces influyen sobre el desarrollo que los jugadores hacen de su plan de juego.

Por suerte, los tiempos han cambiado para mejor y existe mucha bibliografia que nos puede aconsejar sobre la adaptabilidad al medio. Antaño no contábamos con tanta información sobre el tema y los recursos para aplicar esta filosofía al fútbol eran limitados.

Si redefinimos nuestra metodología con cada nuevo equipo que entrenamos y trabajamos las inteligencias emocional e interpersonal entre todos los que interactúan con él, seguro que conseguimos resultados o al menos, minimizar los efectos de nuestros fracasos profesionales.     

Difunde:
- Fundación Gol Perú

- Dt. Pablo Cesar Ttito C.

EL JUEGO LIMPIO

El juego limpio significa mucho más que el simple respeto de las reglas. Abarca los conceptos de amistad, de respeto al adversario y de espíritu deportivo. El concepto se extiende a la lucha contra las trampas, contra el arte de engañar sin vulnerar las reglas, contra el dopaje, la violencia física y verbal, la desigualdad de oportunidades, la excesiva comercialización y la corrupción. Es más que un comportamiento, es un modo de
pensar y actuar en el deporte y en la vida.

Lo entrenadores de base debemos promover el “juego limpio” entre los niños y adolescentes que serán los deportistas adultos y las figuras del mañana del deporte. También nos debemos dirigir a las personas adultas, especialmente a los padres, a los profesores, a los entrenadores y a las instituciones que ejercen una influencia directa o indirecta en el compromiso y la participación de los jóvenes en el deporte.

El “juego limpio” es un concepto positivo. El deporte, según lo entendemos nosotros, es una actividad sociocultural que enriquece la sociedad y fomenta la amistad entre los participantes, siempre que se practique con lealtad.

El deporte es considerado asimismo como una actividad que, si se ejerce con lealtad, permite a la persona conocerse, expresarse y realizarse mejor; desarrollarse, adquirir conocimientos prácticos y demostrar sus capacidades; el deporte hace posible la interacción social, es fuente de disfrute y aporta bienestar y salud.

El juego limpio, en definitiva, es una actitud que se puede concretar en una serie de “consejos” todos debemos tener presentes.

Algunos ejemplos son:

- Nunca protestes al árbitro.
- Respeta al contrario.
- Saluda deportivamente al contrario, tanto si se gana como si se pierde.
- Respeta las instalaciones deportivas.
- No protestes en los cambios. Nada de “caritas” de disgusto o enfado. Es un menosprecio al compañero que te sustituye.
- No discutas durante el transcurso del partido con los compañeros.
- Anima al compañero que falla. Fallar es humano
- No respondas nunca a las provocaciones del contrario.
- Respeta las decisiones del entrenador.
- En caso de lesión de un contrario, perdida de los chimpunes, o cualquier otra circunstancia extradeportiva, no sigas jugando.
- No pidas jamás al árbitro que saque tarjeta a un contrario.
- No realices entradas por detrás. Son muy peligrosas. Un gol se puede remontar. Una lesión no.                                                                                   
- En caso de recibir una entrada dura, acepta las disculpas del rival, si éstas se producen.
- No pierdas tiempo a propósito para conseguir ganar un partido. El deporte es un juego, y por lo tanto, céntrate en jugar y pasarlo bien.                                                                          
- El deporte es un juego para divertirse y mejorar físicamente. Por tanto, no hay que obsesionarse con la victoria.                                                                 
- Si el rival es muy inferior, no lo desprecies ni te ensañes con él.                   
- Los partidos se juegan y se ganan o se pierden en el terreno de juego. No hagas reclamaciones posteriores como que si un jugador no tiene ficha, que si el penalti no lo era, que si la hora, etc., etc.


Hay que enseñarles a seguir estas recomendaciones y educarles para que hoy, mañana y siempre practiquen el juego limpio. Es nuestra obligación y la de todos aquéllos que estamos implicados en el deporte.
Difunde:

- Fundación Gol Perú
- Dt. Pablo Cesar Ttito C.
- email:fundaciongolperu@hotmail.com


miércoles, 15 de abril de 2015

EL CÓDIGO DEL JUEGO LIMPIO

LAS 10 REGLAS DE ORO DE LA FIFA


El Código FAIR PLAY de la FIFA abraza todos los principios deportivos, morales y éticos que defiende la FIFA, y por los cuales continuará luchando en el futuro, independiente-mente de las influencias y presiones que pueda afrontar. Las diez reglas de oro no sólo sirven de credo a la FIFA como órgano rector del fútbol mundial, sino que también refuerzan el sentido de fraternidad y cooperación entre los miembros de la familia universal del fútbol.


1. Juega limpio
La victoria pierde su valor si no se conquista de forma honesta y justa. Engañar es fácil, pero no aporta nada. Para jugar limpio se necesita coraje y carácter. Esto brinda una mayor satisfacción. El juego limpio tiene su recompensa, incluso si se pierde el partido. Quien juega lealmente gana el respeto de los demás, quien engaña, sólo el desprecio. Recuerda: es sólo un juego. Y los juegos no tienen sentido si no se juega limpio.


2. Juega a ganar, pero acepta la derrota con dignidad
Cualquier partido tiene por finalidad la victoria. Nunca comiences a jugar con la intención de perder. Quien no juega a ganar embauca al adversario, defrauda al espectador y se engaña a sí mismo. Nunca te rindas ante adversarios fuertes, pero tampoco cedas ante los débiles. Es un insulto para cualquier adversario jugar sin poner todo el empeño en el partido. Juega a ganar hasta que suene el pitido final. Nadie es invencible. A veces se gana, a veces se pierde. Aprende a perder con una sonrisa. No busques excusas. Las razones genuinas hablan por sí mismas. Felicita de buena fe a los ganadores. No culpes al árbitro o a cualquier otra persona. Proponte hacerlo mejor la próxima vez. La afición respeta más a los buenos perdedores que a los malos ganadores.


3. Acata las Reglas de Juego
Todos los juegos necesitan reglas que los guíen. Sin reglas, reinaría el caos. Las reglas del fútbol son sencillas y fáciles de aprender. Esfuérzate por entenderlas para que comprendas mejor el juego. Así serás un mejor jugador. También es importante entender el espíritu de las reglas. Las reglas fueron concebidas para que el juego sea divertido cuando se juega y cuando se disfruta. Si acatas las reglas, disfrutarás más del juego.


4. Respeta a los adversarios, a los compañeros, a los árbitros, a los oficiales y a los espectadores.
Fair play significa respeto. El respeto forma parte del juego. Sin adversarios no hay partido. Los rivales tienen los mismos derechos que tú tienes, incluido el derecho a ser respetados Tus compañeros son tus colegas. Tú formas parte de un equipo en el que todos los miembros son iguales. Los árbitros están en el campo para mantener el orden y el juego limpio. Acepta siempre sus decisiones sin alegar y ayúdalos a que el partido pueda disfrutarse aún más. Los oficiales de ambos equipos también forman parte del juego y por tanto hay que respetarlos. Los espectadores crean el ambiente. Ellos desean ver un partido en el que se juegue limpio, pero también deben comportarse deportiva-mente.


5. Promueve los intereses del fútbol
El fútbol es el deporte universal por excelencia. No obstante, necesita de tu ayuda para seguir siendo el número uno. Pon en primer plano los intereses futbolísticos. Reflexiona si tus acciones pueden afectar la imagen de nuestro deporte. Difunde los aspectos positivos del fútbol, anima a los demás a participar limpiamente en todos los aspectos del juego, ayúdales a disfrutar tanto como tú lo haces. Conviértete en un embajador del juego.


6. Honra a quienes defienden la buena reputación del fútbol
La buena reputación del fútbol ha sobrevivido porque la mayoría de las personas que lo quieren es honesta y justa. A veces alguien hace algo excepcional digno de nuestro reconocimiento, a esta persona deberá honrársele y hacer público su buen ejemplo para alentar a otros a actuar de igual manera. Promueve la buena imagen del fútbol dando a conocer sus mejores acciones.


7. Rechaza la corrupción, las drogas, el racismo, la violencia, las apuestas y otros males que representan una amenaza para nuestro deporte
La enorme popularidad del fútbol lo convierte en presa fácil de los intereses ajenos al juego. Mantente alerta y rechaza las tentaciones de utilizar drogas o engañar a los demás. Las drogas no tienen cabida en el fútbol, ni en ningún otro deporte, ni en nuestra sociedad. Rechaza las drogas. Ayuda a eliminar el racismo y la intolerancia en el fútbol. Trata a todos los jugadores y a toda persona con equidad, sin hacer distinciones de color, raza u origen. No toleres de ninguna manera las apuestas en los partidos en que tú participes. Esto afecta negativamente tu habilidad y crea un conflicto de intereses. Demuestra que el fútbol y su afición no desean ser víctimas de la violencia. El fútbol es un deporte y el deporte es símbolo de la paz.


8. Ayuda a otros a no ceder ante instigaciones de corrupción
Si ves que se insta a compañeros o a otras personas a engañar de alguna manera, ofrece tu ayuda. No dudes en ningún momento en brindar apoyo y fuerza para resistir. Recuérdales el compromiso con sus compañeros y con la buena imagen del fútbol. Forma un bloque solidario, como una buena defensa sobre el terreno de juego.


9. Denuncia a quienes intentan desacreditar nuestro deporte
Si estás seguro de que alguien fomenta el engaño, no dudes en denunciarlo. Es preferible mostrar al mundo su verdadera cara y expulsarlo del juego antes de que haga más daño. A menudo es necesario más valor para denunciar lo erróneo que continuar con un plan deshonesto. Se admirará tu honestidad, pero no tu complicidad. No basta con negarse. Denuncia a los culpables antes de que logren convencer a alguien.


10. Utiliza el fútbol para mejorar el mundo

La fuerza del fútbol es grandiosa y puede utilizarse para mejorar el mundo y convertirlo en un lugar donde todos puedan vivir dignamente. Usa esta poderosa plataforma para promover la paz, la igualdad, la salud y la educación para todos. Mejora el juego y entrégalo al mundo. Así crearás un mundo mejor..

Difunde: Dt. Pablo Cesar Ttito C.
Fundación Gol Perú

Región Arequipa.